
Salud · Síntomas
La referencia más útil eres tú: conoces el apetito, el ritmo, el sueño y las rutinas de tu mascota. Un cambio que dura, que se repite o que viene acompañado de decaimiento merece atención. Perros y gatos tienden a ocultar el dolor: el servicio de odontología de Cornell señala, por ejemplo, que los animales suelen disimular las molestias y por eso los signos pueden ser sutiles. Si un día está «raro» y al siguiente sigue igual, no lo normalices.
Hazte tres preguntas: ¿es nuevo?, ¿empeora o se repite? y ¿afecta su ánimo, su respiración o su capacidad de moverse, comer o ir al baño? Si respondes sí a alguna, llama a tu veterinario.
El Manual Merck de Veterinaria menciona como emergencias que requieren atención inmediata: intoxicación, dolor intenso, sangrado grave o incontrolable, dificultad para respirar, lesiones oculares y sospecha de fractura o una extremidad que no se mueve. Se suman otras señales comunes:
En esos casos no esperes: sigue el protocolo de emergencias, llama de camino y ve a la clínica.

Son los motivos de consulta más habituales. Lo que cambia la urgencia es el contexto: la edad (cachorros, gatitos y mascotas mayores se descompensan antes), si se repite, si hay sangre, dolor o decaimiento, o si pudo comer algo indebido. Algunos datos de apoyo:
No des medicamentos humanos, antidiarreicos ni «remedios» sin indicación veterinaria. Anota cuándo empezó, cuántas veces ocurrió y cómo son el vómito o las heces; tomar una foto ayuda al veterinario.
Una cojera brusca, una pata que no apoya o un grito al tocarlo son motivos de consulta: puede haber dolor o una lesión. En casa, evita forzarlo, no le des analgésicos de personas y restringe saltos y escaleras hasta la visita. En perros y gatos mayores, la rigidez al levantarse o las dudas para saltar pueden estar relacionadas con el desgaste articular; lo desarrollamos en artrosis en perros y gatos mayores. Si el perro es senior, mira también cuidar a un perro senior.
Un golpe fuerte, una caída desde altura o un atropello son siempre urgencias, aunque «se vea bien».
El golpe de calor es una emergencia. Según la AVMA, entre sus señales están la respiración rápida, el jadeo intenso, la salivación excesiva, la debilidad, los vómitos y las encías de color anormal. Llévalo a la clínica cuanto antes y empieza a refrescarlo con toallas mojadas en agua a temperatura ambiente; evita la bañera con agua fría. Más pautas en golpe de calor en perros.
Según el Manual Merck, la picazón es un signo, no un diagnóstico, y las causas más comunes son parásitos, infecciones y alergias. Revisa si hay pulgas o garrapatas en pulgas y garrapatas y comenta con el veterinario qué productos de higiene usas. Si te preguntas cada cuánto bañarlo, mira cada cuánto bañar a un perro; para los oídos, limpiar los oídos a un perro.
Un gato que de pronto orina fuera del arenero, un perro que deja de jugar o un animal que se esconde, está más irritable o come distinto puede estar sintiendo dolor o malestar. Antes de pensar en un «problema de carácter», conviene descartar una causa médica con el veterinario. Si el cambio se relaciona con la ausencia de la familia, revisa perro ladra cuando me voy. Para conductas como el arañazo, gato araña los muebles. En ambos casos, primero se descarta lo médico.
Los dientes también pueden estar detrás de un cambio de ánimo o apetito: más en salud dental en perros y gatos.
Una descripción ordenada ayuda mucho. Antes de llamar, ten a mano:
Guarda también el número de una clínica 24 horas. Si necesitas orientación, usa el directorio de servicios y la guía para elegir veterinario. Lleva tus preguntas para tu veterinario. Más sobre el cuidado de cada especie en Perros y Gatos, y otros temas en Salud.
Si algo cambia o empeora, vuelve a llamar.
Por favor valida esta información con tu veterinario, solo él/ella conoce a tu mascota y puede examinarla en persona.
Contenido informativo. No sustituye la consulta con un veterinario. En una emergencia, acude a una clínica 24 horas.