
Salud · Pulgas y garrapatas
Las pulgas son insectos diminutos y saltadores que se alimentan de la sangre de perros, gatos y también de personas. Viven en el pelo, pero ponen huevos que caen a la cama, el sofá y las alfombras. Por eso, tratar solo al animal no basta siempre. Según el Manual Merck de Veterinaria, controlar una infestación suele tardar entre 6 semanas y 3 meses, por el ciclo de vida de la pulga y las condiciones del ambiente. No te desanimes si no desaparecen en una semana: la constancia es parte del tratamiento.
Un detalle práctico: la «suciedad» negra del pelo puede ser excremento de pulga. El Manual Merck indica que, colocada sobre un papel húmedo, se disuelve en un tono rojizo.
Algunos perros y gatos se acicalan tanto que casi no se ven pulgas, aunque estén presentes. Además, muchos perros y gatos son alérgicos a la saliva de la pulga, y en ellos la picazón puede ser intensa. La picazón es un signo, no un diagnóstico: según el Manual Merck, las causas más comunes son parásitos, infecciones y alergias, y solo el veterinario puede distinguirlas. Si la piel está lastimada, consulta.

Las garrapatas se pegan a la piel y se alimentan de sangre; pueden transmitir enfermedades y, en infestaciones fuertes, causar anemia. Si ves una, el Manual Merck recomienda retirarla cuanto antes:
Aunque solo hayas encontrado una o dos garrapatas, conviene comentar el caso con tu veterinario: según el Manual Merck, hay enfermedades que se transmiten por ellas. Si tu perro tiene muchas, llévalo a la clínica: en infestaciones intensas hay riesgo de anemia y otras complicaciones.
Revisa con las manos, con calma y con buena luz: orejas y alrededor, cuello, axilas, entre los dedos, ingles y bajo la cola. El Manual Merck señala que las garrapatas prefieren zonas como la cabeza, el cuello, los hombros o las orejas, y que algunas especies se esconden en el canal auditivo, donde pasan inadvertidas. Revisar después de cada paseo por pasto alto o zonas arboladas es un hábito sencillo que ayuda.
Los perros y gatos que pasan tiempo al aire libre tienen más riesgo, pero cualquier animal que salga puede traer una. Las pulgas, en cambio, pueden entrar en casa con otras mascotas, ropa o visitas.
La prevención se apoya en tres pilares:
Cuando termine un episodio de pulgas, no dejes la prevención de golpe: pregunta a tu veterinario cuánto tiempo mantenerla para evitar que vuelvan.
Consulta pronto si observas pérdida de pelo con costras, picazón que no cede, heridas por rascado, decaimiento, encías pálidas o muchas garrapatas. En cachorros y gatitos pequeños, una infestación fuerte puede volverse delicada con rapidez. Si tu mascota se ve muy mal, no tiene fuerza o está pálida, ve a urgencias: repasa el protocolo de emergencias.
Para organizar la visita, apóyate en las preguntas para tu veterinario y, si aún no tienes uno de confianza, en cómo elegir veterinario. También ayuda mantener la higiene del pelo: mira cada cuánto cada cuánto bañar a un perro y cómo cuánto debe caminar un perro.
Los gatos son muy buenos limpiándose, así que a veces las pulgas pasan desapercibidas. Un gato con costritas en el cuello, pérdida de pelo o lamido excesivo merece consulta. Por seguridad, nunca uses en un gato un producto pensado para perros. Si tienes ambos, revisa convivencia entre perro y gato y coordina el plan de los dos. Más sobre su cuidado general en Gatos y Perros; el resto de temas, en Salud. Para encontrar profesionales, usa el directorio de servicios.
Por favor valida esta información con tu veterinario, solo él/ella conoce a tu mascota y puede examinarla en persona.
Contenido informativo. No sustituye la consulta con un veterinario. En una emergencia, acude a una clínica 24 horas.