Ilustración de una mujer de pelo rosa revisando con cuidado la oreja de un golden retriever con una gasa en la mano
Observar es tan importante como limpiar.
Higiene y groomingPor Equipo TerramascotaActualizado:

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Antes de limpiar los oídos a un perro, lo primero es mirarlos. Un oído sano se ve limpio, sin mal olor, sin enrojecimiento y sin secreción abundante. Si todo está normal, una revisión periódica y una limpieza suave de la parte externa suelen bastar. Si notas olor, dolor o sacudidas de cabeza, no limpies: consulta a tu veterinario, porque podría haber una infección.

¿Por qué hay que revisar los oídos?

Los oídos del perro tienen un canal largo y con forma de «L», donde se acumulan cera, humedad y suciedad. En perros de orejas caídas o con mucho pelo en el canal, el aire circula peor. Por eso conviene revisarlos con regularidad y detectar cambios a tiempo.

La limpieza excesiva o mal hecha también puede irritar. La clave es observar más que limpiar.

¿Cómo es un oído sano?

Cualquier cambio respecto a lo habitual merece atención. Si tu perro empieza a rascarse mucho, revisa la guía sobre cada cuánto bañar a un perro y comenta los cambios con tu veterinario.

Infografía ilustrada que compara un oído de perro sano con uno que presenta señales de alarma
Ante señales de alarma, consulta a tu veterinario.

Señales de alarma: no limpies, consulta

Estas señales pueden indicar un problema como una otitis u otra causa. Solo un veterinario puede examinarlo:

Si ves cualquiera de ellas, pide cita pronto. Si tu perro parece tener mucho dolor o pierde el equilibrio, acude a urgencias.

¿Qué necesitas para la limpieza de rutina?

Pregunta a tu veterinario qué producto usar y cada cuánto, porque no todos los perros necesitan la misma rutina y algunos productos no son adecuados si hay una infección o una lesión.

Paso a paso para una limpieza externa suave

  1. Prepara a tu perro con calma, caricias y premios.
  2. Revisa la oreja por dentro: color, olor y suciedad.
  3. Limpia solo la parte visible (el pabellón y la entrada) con una gasa suave, siguiendo las indicaciones de tu veterinario.
  4. No metas nada en el canal.
  5. Seca la zona con una gasa limpia.
  6. Deja que se sacuda: es natural y ayuda a que salga el exceso.
  7. Premia y termina con un juego.

Si tu perro se resiste o se queja, detente. Forzar crea miedo y puede lastimarlo.

Errores frecuentes

Después del baño o del nado

La humedad en los oídos puede favorecer problemas. Después del baño, seca con cuidado la parte externa y evita que entre agua en el canal. Si tu perro nada con frecuencia, consulta a tu veterinario qué cuidados extra necesita. Cuando bañes, recuerda los pasos de nuestra guía sobre cada cuánto bañar a un perro.

Perros con más riesgo de problemas de oído

Los perros de orejas caídas, con mucho pelo en el canal o con alergias suelen necesitar más vigilancia. Si tu perro tiene antecedentes de problemas de oído, tu veterinario puede recomendar un plan específico. No lo improvises: cada caso es distinto.

¿Cuándo es mejor que lo haga un profesional?

Si tu perro tiene el oído sensible, se resiste mucho o ya ha tenido infecciones, lo mejor es que el veterinario te enseñe la técnica o lo haga él. Una limpieza mal hecha puede lastimar el canal o empujar la suciedad. En la consulta puedes pedir que te muestren cómo hacerlo en casa y qué es normal ver; puedes llevar anotadas tus dudas con ayuda de preguntas para tu veterinario.

Si todavía no tienes un veterinario de confianza, lee cómo elegir veterinario para encontrar uno que te explique y te escuche.

Revisa también las uñas y la piel

Aprovecha el momento de la revisión de oídos para mirar la piel, los pliegues y las patas. Si vas a hacerlo en una misma sesión, te servirá repasar cómo cortar las uñas a un perro con calma y premios. Hacer varias revisiones cortas en lugar de una larga evita que tu perro se agote o se estrese.

¿Qué anotar para tu veterinario?

Con esa información, el profesional podrá orientarte mejor desde el primer momento.

Un hábito semanal de revisión

Elige un día de la semana para revisar los oídos de tu perro cuando esté tranquilo: levanta la oreja, mira el color de la piel, huele con suavidad y anota cualquier cambio. Con el tiempo sabrás cómo es lo normal para tu perro, y detectarás antes cualquier diferencia. Es una rutina de dos minutos que puede ahorrarle molestias.

Preguntas que ayudan a no equivocarte

Pregunta a tu veterinario si la rutina de limpieza es necesaria para tu perro, con qué frecuencia y qué producto usar. Pídele que te muestre cómo sostener la oreja y hasta dónde llegar con la gasa, para sentirte seguro.

¿Cómo hacer que se acostumbre?

Muchos perros detestan que les toquen las orejas. Para cambiarlo:

La constancia y los premios convierten un momento incómodo en una rutina tolerable.

Revisar los oídos con cariño es una forma de cuidado. Y ante cualquier señal rara, tu mejor herramienta es llamar al veterinario.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto se limpian los oídos de un perro?

No hay una frecuencia para todos. Revísalos con regularidad y pregunta a tu veterinario si tu perro necesita limpieza de rutina y con qué producto.

¿Puedo usar hisopos para limpiar los oídos de mi perro?

No. Los hisopos pueden empujar la suciedad o lastimar el canal. Limpia solo la parte visible con una gasa suave.

¿Qué señales indican que mi perro tiene problemas de oído?

Mal olor, secreción, enrojecimiento, sacudidas de cabeza, rascado constante o dolor. En esos casos, consulta a tu veterinario en lugar de limpiar.

¿Sirven los remedios caseros para los oídos?

No los recomendamos. Pueden irritar o empeorar el problema. Usa solo productos que tu veterinario te indique.

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