
Aprende · Comportamiento y entrenamiento
El refuerzo positivo consiste en dar algo que al perro le gusta (un premio, una caricia, un juego) justo después de la conducta que quieres repetir. La Sociedad Americana de Veterinaria del Comportamiento Animal (AVSAB) recomienda usar solo métodos basados en recompensa en todo el adiestramiento, incluso para tratar problemas de conducta, y afirma que no hay evidencia de que el adiestramiento aversivo sea necesario. También explica que los métodos son más eficaces cuando enseñan al perro qué hacer, en lugar de castigarlo por lo que no debe hacer.
La RSPCA coincide: todo el entrenamiento debe basarse en recompensas. Esto no significa «ser blando»: significa ser claro, constante y paciente.

Estos pasos son una guía general; ajústalos al ritmo de tu perro.
La RSPCA sugiere incluir en el entrenamiento las órdenes básicas, el volver cuando se le llama y hacer sus necesidades en el lugar correcto. Sobre esto último, tienes el paso a paso en enseñar a un cachorro a hacer sus necesidades.
No hay un tiempo único. La idea es mantener sesiones cortas y repetirlas varias veces al día, mejor que una sola sesión larga que lo canse. Termina antes de que se aburra o se frustre. Cada perro aprende a su ritmo, según la RSPCA: si no lo capta, simplifica el ejercicio, baja las distracciones y vuelve a un paso anterior. Si es cachorro, combina estas sesiones con su rutina de paseos (paseos y ejercicio).
Antes de pensar que «no quiere», revisa si el entorno tiene demasiadas distracciones, si la orden es clara, si el premio le motiva y si tiene miedo o dolor. La AVSAB señala que problemas comunes como saltar, ladrar o hacer sus necesidades se pueden manejar organizando el entorno y reforzando las respuestas deseadas. Por ejemplo, para que no salte, premia cuando tenga las cuatro patas en el suelo; para que no muerda tus zapatos, ofrece juguetes y guarda lo demás.
Si ladra cuando te vas, lee perro ladra cuando me voy y la guía de ansiedad por separación. Si hay cambios bruscos de conducta, consulta con tu veterinario: el dolor puede ser la causa.
La AVSAB recomienda evitar herramientas que implican dolor (collares de ahogo, de púas o eléctricos), intimidación (botellas de agua, latas ruidosas, gritos, mirada fija, «alpha rolls» o «dominance downs»), correcciones físicas (tirones de correa, fuerza) o exposición forzada. Documenta que los métodos aversivos pueden aumentar la ansiedad y dañar el vínculo. El AKC añade que el gruñido es una forma de comunicación: castigarlo puede crear un perro que no avisa antes de morder.
En lugar de «imponerte», ofrece estructura, rutina y premios.
Un perro que aprende debería verse curioso y relajado. El AKC menciona como señales comunes de estrés el jadeo excesivo, caminar de un lado a otro, meter las orejas o la cola, lamerse los labios, bostezar, quedarse inmóvil o agacharse. Si las ves, baja la dificultad, aumenta la distancia de lo que lo altera o termina la sesión con algo fácil que ya domina. Entrenar es una conversación: tu perro también «habla» con su cuerpo.
Si la incomodidad aparece con otros perros o personas, evita las situaciones que lo superan y consulta a un profesional, como recomienda la RSPCA. La socialización bien hecha previene muchos de estos problemas.
Una clase ayuda a entender cómo aprende tu perro y le da oportunidades sociales. Pero la RSPCA advierte que cualquiera puede llamarse adiestrador: observa una clase sin tu perro, busca métodos basados en recompensa y no te unas si usan miedo, dolor, collares de ahogo, gritos o golpes. Además, los instructores no deberían dar consejos sobre problemas médicos o de conducta serios, sino derivarte al veterinario o a un especialista.
Para problemas como agresividad, miedo o ansiedad, busca un etólogo, un veterinario conductual o un adiestrador con credenciales reconocidas; la IAABC ofrece credenciales internacionales. Mira el directorio de servicios y la guía para elegir veterinario como punto de partida.
Practica en distintos lugares y con distracciones crecientes, siempre subiendo la dificultad poco a poco. La socialización amplía lo que tu perro sabe manejar (socialización de cachorros y gatitos), y el ejercicio y juego diarios facilitan que se concentre. Ayuda también conocer cómo es su primera etapa: tu primer perro, cuándo vacunar a un cachorro y primeros días con un perro adoptado. Más temas en comportamiento y entrenamiento y en Perros.