
Aprende · Comportamiento y entrenamiento
Según la ASPCA, la ansiedad por separación se produce cuando el perro se altera por separarse de las personas a las que está apegado. Un perro con este problema suele empezar a mostrar angustia poco después de quedarse solo, a menudo en cuestión de minutos, y al volver a casa te recibe como si no te hubiera visto en años.
No es desobediencia ni venganza: es un malestar emocional. Esto cambia la forma de ayudarlo, porque regañarlo no soluciona su causa y puede empeorarla.
La ASPCA enumera estos signos que ocurren al quedarse solo o separado de sus personas:
Si solo ladra, te ayudará el artículo sobre perro ladra cuando me voy. La clave para distinguir es observar qué hace cuando no estás: graba un video corto y llévalo a tu consulta.

La ASPCA explica que no hay evidencia concluyente sobre por qué algunos perros la desarrollan, pero sí hay situaciones asociadas: un cambio de tutor o de familia, un cambio brusco de horario (por ejemplo, de estar siempre acompañado a quedarse solo muchas horas), una mudanza o la ausencia repentina de un miembro del hogar. Por eso es frecuente en perros adoptados: mira los primeros días con un perro adoptado y la guía de adaptación en los primeros días.
También hay que descartar causas médicas antes de iniciar cualquier plan: por ejemplo, la incontinencia puede confundirse con ansiedad. Esa es la primera visita que debes hacer: al veterinario.
Antes de concluir que es ansiedad, la ASPCA recomienda descartar:
La ASPCA distingue entre casos leves y moderados o graves. Para los leves, el contracondicionamiento puede bastar: cada vez que sales, ofreces un juguete relleno de comida que tarde un buen rato en terminar, y lo retiras al volver para que solo aparezca cuando está solo. Pero ojo: los perros muy ansiosos suelen no comer cuando no estás.
Para los casos moderados o graves se requiere un programa más complejo de desensibilización y contracondicionamiento. Resumido:
La ASPCA advierte que es un proceso largo, de semanas de sesiones diarias, y que si se supera el umbral de miedo el plan puede empeorar. Por eso necesita acompañamiento profesional. Para hábitos cotidianos, lee también educación básica del perro.
Si trabajas fuera, planifica su día: paseo y juego antes de salir, y un servicio de confianza si hace falta; revisa elegir guardería para perros y la guía de guarderías.
Pide ayuda si hay autolesiones, destrozos, vecinos afectados o si no mejora con tus intentos. La AVSAB señala que los problemas serios como ansiedad, miedo y agresividad requieren un plan que combine manejo del entorno, modificación de conducta y, en algunos casos, medicación: eso lo decide un veterinario, nunca lo improvises.
Para el plan de conducta, la ASPCA recomienda acudir a un behaviorista aplicado certificado (CAAB/ACAAB) o a un veterinario conductual (Dip ACVB), y si no es posible, a un adiestrador certificado (CPDT) con formación específica en miedo. La IAABC ofrece credenciales internacionales reconocidas para consultores de conducta. Observa siempre cómo trabaja: la RSPCA aconseja ver una clase sin tu perro y no unirte si usan miedo, dolor, gritos o golpes. En el directorio de servicios encontrarás profesionales cuando haya cobertura en tu ciudad.
Más temas de este tipo en comportamiento y entrenamiento y en la guía de tu primer perro.
Por favor valida esta información con tu veterinario, solo él/ella conoce a tu mascota y puede examinarla en persona.
Contenido informativo. No sustituye la consulta con un veterinario ni con un etólogo o adiestrador certificado. En una emergencia, acude a una clínica 24 horas.