
Perros · Nombres
Piensa en cómo vas a llamarlo veinte veces al día, en casa y en la calle. Un nombre de una o dos sílabas, con vocales fuertes como «a» u «o», se oye mejor a distancia: Luna, Toby, Kira o Bruno funcionan muy bien. Los nombres largos terminan acortados igual, así que mejor elegir desde el principio la versión que vas a usar.
Ten en cuenta su carácter y su tamaño, pero sin encasillarlo: un gran danés llamado «Pulga» puede ser simpatiquísimo. Lo importante es que a toda la familia le guste y que nadie se sienta raro gritándolo en el parque. Más ideas de convivencia en Perros.
Elige el sexo y el estilo, y pulsa el botón: te damos 5 ideas al azar. Pulsa otra vez para ver más. Luego dilas en voz alta, como hizo Mila con Térra, y quédate con la que tu perro escuche con más ganas.
Las ideas salen al azar de una lista de Terramascota. Prueba el nombre unos días antes de decidir.
Si adoptas un perro adulto que ya tiene nombre, puedes cambiarlo. Hazlo poco a poco y con premios, como explicamos más abajo.

Di su nombre una sola vez, con voz alegre, y en cuanto te mire dale un premio pequeño o una caricia. Repite en sesiones cortas, de 2 o 3 minutos, varias veces al día, primero en casa y luego en lugares con más distracciones. Así el nombre significa «mírame, viene algo bueno». La guía de entrenamiento humano de la AVSAB recomienda justamente métodos basados en recompensas.
Mila lo hizo así con Térra cuando llegó a casa: decía «¡Térra!», esperaba el contacto visual y premiaba. En pocos días Térra giraba la cabeza en cuanto la oía. Si tienes un cachorro, revisa también la guía de cachorros.
El error más común es usar el nombre para regañar («¡Max, no!»). Si su nombre anuncia problemas, dejará de responder. El segundo es repetirlo sin parar: «Max, Max, Max» le enseña que puede esperar a la quinta vez. El tercero es usar muchos apodos distintos al principio.
Si quieres corregir algo, usa una palabra neutra o redirige con calma. Y celebra siempre que venga cuando lo llamas, aunque haya tardado.
Algunas ideas para hembras, cortas y fáciles de llamar: Luna, Kira, Nala, Mía, Frida, Maya, Cleo, Canela, Galleta, Mora, Brisa, Aurora, Perla, Coral, Quilla y Chispa. Térra también es una gran opción si te gusta lo natural (aunque ya tiene dueña en Instagram 😄).
Si tu perra es tranquila, quizá le queden nombres suaves como Nube o Miel. Si es inquieta, Chispa, Pimienta o Rayo pueden ir con su energía.
Ideas para machos que se oyen bien a distancia: Max, Thor, Leo, Toby, Rocky, Bruno, Simón, Milo, Zeus, Tango, Mango, Maní, Churro, Río, Roble, Cóndor y Puma.
Para perros grandes y tranquilos encajan Roble u Oso; para pequeños y traviesos, Maní, Coco o Chiqui. Y si quieres algo con sabor a casa, prueba Pancho, Lucho, Choclo o Mote.
En Latinoamérica nos encanta poner nombres con cariño y humor: Firulais, Chato, Pelusa, Guayaba, Cocada, Quinoa, Cuy, Pacha, Lupita o Chamo. Muchos vienen de comidas típicas, palabras quechuas o apodos de la familia.
Un buen truco es pensar en algo que te recuerde el día que llegó a casa: un lugar, una fruta, una canción. Así el nombre también cuenta su historia.
Sí. Los perros aprenden asociaciones, no se «ofenden». Elige el nuevo nombre, úsalo siempre con premios y, al principio, puedes decir el nombre viejo seguido del nuevo durante unos días. Luego quedará solo el nuevo. Si el perro llega con miedo, ve más despacio y deja que se acerque a su ritmo.
Cuando ya responda, ponle una placa con su nombre y tu teléfono en el collar, como la de Térra. Si buscas dónde hacer una placa o un microchip, revisa el directorio de servicios.
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¿Te gustan Térra, nuestra labradora, y Mila, su dueña? Síguelas en Instagram para ver consejos, juegos y travesuras: @terramascotacom.